jueves, 8 de marzo de 2007

Deseos que desbordan el porno convencional

IRENE G. RUBIO



Girls who like porno (GWLP) es un proyecto que surge en Barcelona en 2002 de la mano de Águeda Bañón y María Llopis. Su objetivo pasa por “ofrecer una visión del porno y de la sexualidad propia, cuestionando y subvirtiendo la construcción de identidades, de fantasías y de sexualidades y reivindicando la creación de otra pornografía hecha por nosotras mismas”. Gestionan un blog (girlswholikeporno. org) donde se puede acceder a sus creaciones bajo una licencia Creative Commons, y sus actividades se reparten entre la grabación de vídeos, sesiones de VJ pinchando imágenes y la realización de talleres de pornografía y feminismo.

Estos últimos combinan la reflexión teórica sobre el porno con la creación de material porno hazlo-túmisma. GWLP parte de una crítica a la industria pornográfica, “una industria tradicionalmente llena de jerarquías en las que los hombres tienen el poder, ellos están detrás de las cámaras y delante están las mujeres”, para contraatacar con una subversión de la imagen de la sexualidad de las mujeres que se plasma en sus vídeos, con títulos como El striptease de mi abuela, Viva la menstruación o Me aburren los besos. En todo este mare mágnum de nuevos discursos y concepciones sobre el porno, GWLP se posicionan contra dos etiquetas. Una, la que clasifica el porno según las opciones sexuales: para heteros, para gays, lesbianas, trans... Según declaran en su manifiesto, “nosotras no podemos clasificar nuestra sexualidad dentro de ninguna de estas etiquetas, y como nosotras más y más gente, que ni quiere, ni puede”. Y otra, la que habla de un porno para mujeres: “Esta etiqueta suele identificarse con los valores que son supuestamente femeninos: dulzura, cariño, música melosa, suavidad”.



“Creemos que es un error identificar dulzura con feminidad y consecuentemente con mujer. Es esa categoría lo que resulta un insulto. ¿Por qué como mujer tiene que gustarme lo dulce?”. La apuesta es, en definitiva, por una lucha política queer y una búsqueda de nuevas sexualidades y formas de representarlas.

Tomado de Diagonal