viernes, 30 de marzo de 2007

AHORA. (Por Salom Mesa)


Desde el TB(A)SM rescatamos la voz del camarada Salom Mesa; Este texto, que entonces fue su “ahora”, creemos que vale la pena compartirlo con el “ahora” del pueblo bolivariano y revolucionario:

“Vengo del subsuelo social. Por ideas abracé la lucha política. Ganado por un noble sentimiento de amor hacia la humanidad, procuraba un orden revolucionario, iba detrás de la justicia para mis iguales; pero los resultados de la lucha política de la que he sido actor no sólo no han servido al logro de esos fines, sino al contrario: han contribuido para animalizar, para envilecer, para corromper y para degradar a los hijos del pueblo. Y un hombre honesto (que es a lo que he querido parecerme), debe romper con lo que su propia vida le ha dicho que es un mal. Es mi caso: la política convencional.

Los partidos legales en los que milité fueron conmigo generosos. El primero, Acción Democrática, me hizo concejal por el Distrito Federal y luego diputado al congreso por Barinas, pero por él derramé mi sangre; y el segundo, Movimiento Electoral del Pueblo, me convirtió en diputado tres veces consecutivas por el Distrito Federal y en la última ocasión me postuló y logró mi elección a pesar de que yo estaba encarcelado. Hizo una vigorosa y valiente campaña por mi libertad; y su Presidente, el doctor Luis B. Prieto Figueroa, de uno a otro confín del país fustigó al gobierno por mi prisión y reclamó mi excarcelación vehementemente. Esto lo agradezco profundamente al M.E.P. y al Dr. Prieto y no lo olvidaré.

Para mí la lucha social tiene sentido si ella tiende a la emancipación humana; y cuarenta y cuatro años de militancia partidista, rodeado de gente personalmente buena en su inmensa mayoría, me han convencido de que mediante la acción política no será posible alcanzar esa emancipación; que los hijos del pueblo como yo nada tenemos que hacer en la política ni en funciones gubernamentales; y que nuestra misión es la de luchar por destruir todo el orden social y político imperante, para luego construir un orden justo.

Con fe en el destino de la humanidad, sin resentimientos hacia algún ser, he decidido que los años de vida que me restan estén consagrados a propagar en nuestro país las ideas socialistas libertarias, cuyo progreso, aquí y en todas partes, tal vez ofrezca al hombre la posibilidad de vivir en un estadio digno de su propia grandeza.”

Tomado de: “La vida me lo dijo. Elogio de la anarquía.” De Salom Mesa Espinoza.