martes, 1 de septiembre de 2009

New World Order de Mierda

Video panfleto libertario, contra ese “nuevo orden mundial” que pretende imponérsenos desde la soberbia de los poderes económicos y corporativos. Pretensión que no cesa y que se evidencia en la instalación de bases militares norteamericanas en Colombia, en el golpe de Estado en Honduras y en la continuidad de las invasiones a Irak y a Afganistán (de donde saldrán con el rabo entre las patas).



Ese viejo “nuevo orden mundial”


La cosa viene de mucho más atrás, ya Bolívar en su carta de Jamaica de 1815 nos advertía que: "Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad"; desde entonces, el panorama se ha ido aclarando y las pretensiones de la bota norteña haciéndose cada vez más grotescamente evidentes…

Al parecer fue un 11 de septiembre, pero de 1991, que Bush padre, anunció al mundo su “New World Order”; con la arrogancia que caracteriza a los cawboys del norte, nos advertía a todos los habitantes del planeta que ellos organizarían al mundo a su conveniencia.

Diez años más tarde, el 11 de septiembre del 2001, su hijo, el pequeño Bush, demolía controladamente sus torres para generar el clima que les permitiese hacerse con los recursos de Irak y Afganistán (para empezar), y extender sus redes de dominación globalmente en el nombre de una lucha contra el terrorismo, donde los únicos terroristas son ellos: ese país sin nombre (como lo llamaba el escritor y anarquista venezolano de finales del siglo XIX Rufino Blanco Fombona), ese país que a falta de un nombre propio llamamos Estados Unidos de América; los históricos enemigos de la humanidad.

U$A, con su pobre pueblo alienado de amantes de la guerra, ellos mismos son sus primeras víctimas, con cultura de chicle bomba y sabiduría de hamburguesa de queso, que riegan con su propia sangre campos distantes creyendo que se sacrifican por su libertad de cotillón y utilería, viviendo enajenados sus vidas de ficción, de reality show y telenovela, para que unos pocos, sus sanguinarios verdugos y crueles manipuladores, naden en la opulencia más obscena.

Ese nefasto país guerrerista es más un complejo tecnológico militar industrial que un verdadero país (Como muy bien lo define Walter Martinez). Ese Estado corporativo y transnacional, con industrias mercenarias militares privadas como Blackwater, obtiene jugosas ganancias de la sangre y de la industria armamentista, del saqueo de los recursos naturales de otras latitudes, de la logística de la guerra y del mercado especulativo, imponiendo al resto del mundo, como único medio de intercambio posible, sus abstractas y artificiales fichas: Los Dollares.

Ese país sin nombre y sus beneficiarios, esos que ahora implantan bases militares en Colombia (la locombia del subordinado y cínico de Uribe), para ver si devuelven el “orden” al que antes era su patio trasero; esos que promueven todos los golpes de Estado que han padecido nuestros pueblos, esos que se creen los amos y policías del mundo, esos que emplearon una de sus tantas bases militares para que aterrizara el avión que secuestró al presidente de Honduras, esos que promovieron desde la distancia la masacre de Pando, el atentado contra los mapuches, la masacre contra los indígenas de Perú, esos que obtienen dividendos de la destrucción de la amazonía y del ecosistema planetario, por solo hablar de la historia más reciente; todo por su avaricia y arrogancia incontinente de compulsivos coleccionistas de ceros en abstractas e irreales cuentas bancarias.

Esos que ahora tienen un presidente afro descendiente para ver si les lava su sucio rostro de criminales colonialistas. Obama no podría hacer nada, ni aunque quisiese, contra ese aparato militar imperial que se mueve solo y bajo sus propios intereses, controlado por consorcios y corporaciones…

Ese aparato militar que le cuesta a la humanidad millones de vidas y a la economía mundial millones de dollares, ese monstruo que tiene que apretar cada vez con más fuerza para sostener un orden que se le cae a pedazos, un poder al que cada vez se le hacen más evidentes las costuras, un capitalismo de contradicciones cada vez más evidentes e insostenibles.

Exportadores de guerras y miserias, importadores de recursos saqueados, los pueblos del mundo se levantan ante su pretensión; Los pueblos del mundo son los que le harán esa zancadilla al monstruo, son los que lo harán caer de una vez por todas.

No podrán detener los procesos sociales que desde el subsuelo se arrastran, no podrán impedir la caída de un imperio que sobre nuestros hombros se sostiene y tambalea, como piezas de dominó será el derrumbe de todos los poderes y poderosos, no podrán detener el avance de la historia; de un mundo que está cambiando.

Cuando los pueblos decidan de una vez por todas tomar colectivamente las riendas de sus destinos, cuando demos la espalda a sus Dollares, esos trocitos de papel inútil cuyo valor está solo en nuestras mentes, entendiendo que la verdadera riqueza es la que producimos con nuestro trabajo y no las abstractas fichas con la que se nos roba; cuando comprendamos que el hombre es quien pertenece a la tierra, que la propiedad de la misma es un absurdo robo a todo el genero humano, que toda autoridad es nociva y que las jerarquías son innecesarias, solo quedará, como decía Vanzetti, el vago recuerdo de ese tiempo maldito en el que el hombre era el lobo del hombre.

Por la revolución social, el comunismo libertario y la anarquía.

1 comentario:

Ruben Maurenzi dijo...

Vos crees que sean reptiles ?? jajaj un abrazo ...