lunes, 24 de septiembre de 2007

Rojo y Negro :: Anarquistas con la Revolución Bolivariana

Video anarquista, por la revolución social y la demolición de los Estados; con música del extinto proyecto de dark electrónico anarquista que da origen al TB(A)SM, llamado “La Candelaria” (1998-2003).



Video crítico con algunos fetichismos revolucionarios mesiánicos tanto dentro del Chavismo como dentro del anarquismo.

Las diversas iglesias de la ortodoxia (A) suelen ser muy observadoras y críticas con todos los procesos revolucionarios e intentos emancipatorios ajenos, pero son muy poco autocríticas y observadoras de sus propios prejuicios y actitudes autoritarias, prepotentes y soberbias; poco observadoras de la repetición de clichés, slogans y frases hechas cada vez más vaciadas de contenido; y poco críticas con los fetichismos propios, como el culto a Durruti o Bakunin y su proliferación mercantilista en franelas y chapitas.

ANARQUISTAS CON LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA.

“Sin los anarquistas, sin la obra de los anarquistas, la revolución podrá malograrse y hacerse estéril. La revolución necesita de nuestro impulso. Si los anarquistas se adhiriesen a una forma cualquiera de gobierno y a una constitución cualquiera llamada de transición, la próxima revolución, en vez de señalar un progreso de libertad y de justicia y de encaminarnos a la liberación total de la humanidad, daría lugar a nuevas formas de opresión y de explotación, quizás peores que las actuales, o, en el mejor de los casos, no produciría nada más que un mejoramiento superficial en gran parte ilusorio y completamente desproporcionado al esfuerzo, a los sacrificios y a los dolores de una revolución como la que se anuncia para un tiempo más o menos próximo.” Enrico Malatesta.

Como anarquistas entendemos la revolución bolivariana como un fenómeno colectivo y no como un fenómeno mesiánico; como algunos pretenden simplificar, ignorando la autodeterminación de un pueblo rebelde, cimarrón e insumiso, que está dispuesto a liberarse sin atarse a ninguna ortodoxia.

Si bien no se puede desdeñar del papel desempeñado por el camarada Chávez en este proceso revolucionario aún menos se puede menospreciar el papel protagónico que ha desempeñado el pueblo bolivariano.

Es a este último al cual reivindicamos y consideramos único dueño y LIDER de esta revolución. Es a este pueblo, sin caer en nociones románticas del término, al cual dirigimos nuestro mensaje anarquista, no para sentar cátedra ni para “iluminar” a nadie, sino para que los revolucionarios bolivarianos se identifiquen y reconozcan en esas prácticas, las adopten y las adapten según se les antoje; para poder avanzar más rápidamente en esta necesaria transformación social.

Creemos que las intenciones de Chávez son genuinas, pero estas nos tienen sin cuidado, pues la única intención que puede hacer una verdadera transformación es la intención colectiva del pueblo venezolano.

Creemos que las intenciones de Chávez son genuinas, pero como anarquistas no creemos en el sistema presidencialista, preferimos que mientras exista este en manos de un camarada, pero nuestra apuesta es por su total desaparición.

El sistema presidencialista es la máxima expresión de la farsa de la representatividad; cosa que la revolución Bolivariana y más consecuentemente el anarquismo se plantean superar.

Si queremos avanzar al socialismo es imprescindible la demolición total del Estado, pues éste junto con sus leyes, jueces, militares, carceleros, verdugos, curas y policías son los perros guardianes que santifican y protegen la explotación del hombre por el hombre; son ellos los que mantienen, a punta de fusil, el insostenible “orden” capitalista.

Mientras exista Estado no habrá ni igualdad ni libertad. El Estado es jerarquía y división de clases, mientras exista el Estado siempre habrán gobernantes y gobernados, mientras exista el Estado el socialismo es imposible.

En nuestra opinión es importante la difusión de ideas anarquistas entre los bolivarianos, pues en esta revolución se está intentando impulsar la creación de consejos comunales, obreros y campesinos y su confederación para sustituir el Estado; En cierto sentido se pretende crear, como afirmaba Mijail Bakunin en Socialismo sin Estado: “la república como una comuna, la república como una federación, una república genuinamente socialista y popular -el sistema del Anarquismo”.