martes, 11 de septiembre de 2007

Reforma constitucional y revolución



Floreal Castilla

Era previsible la arremetida de todos los sectores afectados por los sucesos de Venezuela en contra de la reforma constitucional propuesta por Chávez. Sectores muy poderosos, tanto en el Norte como en el Sur, tanto en Europa como en Estados Unidos, tanto en Brasil como en México.



A decir verdad, la columna vertebral de la reforma reside en la emergencia del Poder Popular, es decir, en una instancia del poder público nacional controlado directamente por los mismos ciudadanos. En otras palabras, en el poder constituyente devenido en estructura constitucional.

Siendo el constituyente el que constituye se convierte él mismo en constituido. A la estructura clásica del poder constituido heredada de la tradición liberal-burguesa se acopla, ahora, otra estructura que sigue siendo ella misma poder constituyente.



En el fondo estamos frente a una nueva lectura de la Revolución Francesa de 1789. O, dicho en los términos clásicos muy caros a la tradición socialista, frente a un “poder dual”.

Hay en la reforma propuesta una convivencia entre el poder liberal-burgués y el poder popular que, a la postre, tenderá a conflictuarse. El primero emerge del sufragio universal mediante el cual el pueblo delega en tanto que el segundo es el pueblo mismo organizado en todos los ámbitos del acontecer social, incluso en el ámbito militar.

Por otro lado, se dota al poder constituido de nuevas herramientas de control; pero lo que no queda claro es cuáles serán los niveles del poder popular que, se supone, será establecido en los niveles legales.



Esta es, a mi juicio, la laguna de la propuesta de reforma. No en lo que ya esgrimen los derechistas nativos y foráneos. Ya que ellos no pueden referenciar al Poder Popular porque eso iría contra su propia forma de ser. La derecha expropia al pueblo de su soberanía aunque sostiene representarla. Pero la reforma abre el boquete en el modelo que nos viene desde la Revolución Francesa de 1789: ahora el pueblo se organiza paralelamente al poder constituido.

Estamos frente a una revolución constitucional, no cabe duda.

Sin embargo, en la propuesta de reforma hay un momento en el cual el poder popular se desvanece y deja la iniciativa pública al poder constituido: el mundo de las finanzas y el mundo del derecho. Finanzas y derecho, dos ámbitos al margen del poder popular.

Quizá esto se deba a la dinámica mundial actual y a las características especiales del desarrollo de la sociedad venezolana. La “banca del pueblo”, empero, ya se viene practicando, especialmente con la banca de los consejos comunales, y con muchas iniciativas de micro-créditos con el objeto de contribuir al empoderamiento de las gentes. Y, al nivel de la justicia, se reactiva la figura de los juzgados de paz, aunque todavía nos queda un trecho muy amplio para llegar al nivel de la elección directa y secreta de los tribunales por sufragio universal. Lo ideal sería eso: que los ciudadanos eligieran mediante el voto a los jueces.

No cabe la menor duda que Chávez ha planteado una reforma constitucional realmente revolucionaria. Eso lo ha captado todo el frente escuálido, nativo y foráneo, y ya ha desatado sus furias, con los argumentos más insólitos, contra Venezuela.-


Floreal Castilla.-