lunes, 22 de junio de 2009

Gritos de libertad se escuchan en el cerro :: Toromaima rebelde 95.9 FM



Construida en base a la solidaridad y a la conciencia, como ejemplo de autonomía y compromiso revolucionario, hecha con las uñas y con el corazón, llevando a la práctica las ideas socialistas y como una auténtica experiencia autogestionaria, desde el sector de Punta Brava, en Antímano, allí se encuentra la radio Tromaima Rebelde, 95.9 FM; Comunitaria, libre y alternativa.



Dicha radio funciona sin ningún tipo de dependencia estatal y ha sido construida desde la más profunda autonomía; su objetivo: Sembrar conciencia y ser agente de la articulación revolucionaria más profunda y radical, haciendo del empoderamiento del pueblo, no un eslogan electoral, sino una vívida realidad.



Como forma de garantizar su autonomía e independencia, el sábado 20 de junio se realizó un “potazo” en apoyo a la radio Toromaima Rebelde. Compañeros de la radio recorrieron Antímano para ser testigos de la solidaridad de la comunidad.



A diferencia del artificial potazo de la burguesía, del potazo de los ricos, del potazo comercial de los patronos y explotadores del pueblo, ese potazo de Globovisión, show mediático que para nada garantiza su autonomía, sino que responde a los intereses transnacionales con el objeto de perpetuar la dominación, la esclavitud, la sumisión y la dependencia; el potazo de Toromaima Rebelde es el potazo del pueblo, de los pobres, de los desheredados, de las voces que comienzan a articularse para que su grito colectivo sea finalmente escuchado, el de Toromaima Rebelde es el potazo de los revoltosos e insumisos, es la colecta de los cimarrones libertarios para la autonomía y la independencia.



Nuestro potazo es la muestra de solidaridad de una comunidad rica en carencias, pero igualmente rica en esperanzas y convicciones. Es el potazo de aquellos que estamos determinados a ser libres.



Vaya nuestro especial agradecimiento para los moto taxistas y para los trabajadores de la economía informal por su apoyo y solidaridad; vaya en general nuestro agradecimiento para la combativa comunidad de Antímano, que ya no agacha más nunca su cabeza, sino que empieza a alzar su voz.