viernes, 23 de octubre de 2009

Mairim está libre. Pero la lucha no cesa.



El hecho de que Mairim finalmente se encuentre en libertad no implica que la lucha esté finalizada. Esa es solo la mitad de la victoria; Aún falta liberar a dos de sus compañeros y aún falta que se haga una revisión de todos esos cuerpos policiales…

Y no solo se trata de que se tomen medidas legales contra los agentes que participaron en las torturas, los cuales están siendo amparados y encubiertos por la institución. Como anarquistas revolucionarios no creemos en fórmulas leguleyas. En nuestra opinión habría que cuestionarse sobre la necesidad de la misma existencia y persistencia de un cuerpo de derecha como la Disip en el marco de una revolución socialista. Para nosotros ese cuerpo debería desaparecer en su totalidad, como un primer paso hacia el avance a una sociedad libre y de iguales, sin represores y sin cárceles.

Ahora que se discute la construcción de una Policía Nacional, nosotros nos horrorizamos ante esa perspectiva. Opinamos que no se puede concebir la idea de un cuerpo de Policía Nacional que tenga por funcionarios a esos mismos agentes, con esas mismas prácticas y hábitos, con los mismos vicios y costumbres. Sería un monstruo represor, un nuevo enemigo para la revolución. Creo que todo ese asunto debe ser replanteado. La seguridad del pueblo solo puede descansar y apoyarse en el pueblo, no en cuerpos que le son ajenos y que siempre, históricamente lo han adversado. No se puede continuar con esa lógica burguesa del policía, defensor de la propiedad privada y de los privilegios.

Hay que replanteárselo todo, hace falta un gran debate nacional y construcción desde las comunidades a ese respecto. Hace falta hacer la revolución, avanzar en este proceso que el Estado Burgués, que se niega a morir, trata de detener.

Mairim está libre gracias al accionar de los medios comunitarios, libres y alternativos. Esas voces que desde abajo no se callan pese a las múltiples presiones. Hemos conquistado otra victoria popular. Una victoria contra el silencio. Pero es solo una pequeña fracción de las victorias que aún nos faltan por conquistar.