martes, 3 de febrero de 2009

Por una respuesta revolucionaria a los atentados contra la clase obrera.




Desde el TB(A)SM repudiamos el asesinato de trabajadores por parte de los cuerpos represivos del Estado, al tiempo que exhortamos a todos los trabajadores revolucionarios y movimientos sociales a alzar su voz contra estos hechos y a mantenerse en pie de lucha promoviendo un avance efectivo hacia la revolución social.

La historia de las luchas del movimiento obrero, de la guerra social y de la guerra de clases, es la historia de la lucha contra el Estado.

Sus policías y ejércitos, sus leyes y jueces, sus cárceles y verdugos, son el único motivo por el cual aún persiste el insostenible (des)orden capitalista, que de lo contrario la fuerza de la razón y de la guerra social ya habrían derribado.



Son muchos los hijos del pueblo que en diversas partes del mundo han caído victimas de la violencia organizada y oficializada que representa el Estado.

Este ente Jerárquico e inherentemente coercitivo, sostén y legitimador de que el hombre sea el lobo del hombre, celoso perro guardián de los poderosos y de los poderes, siempre velará por la propiedad de los amos, siempre garantizará que estos se apropien de la plusvalía, siempre se asegurará de que los medios de producción sigan siendo privilegio de unos pocos parásitos que engordan hasta la obscenidad mientras los hijos del pueblo se desangran.




No importa que se vista con ropaje socialista, este ente de la verticalidad siempre estará enfrentado a la revolución y siempre cumplirá con sus atribuciones de ser las murallas que permiten la desigualdad, enfilando nuevamente sus baterías contra la clase trabajadora revolucionaria.




Esta vez es la policía de Anzoátegui que asesina dos trabajadores para defender los intereses de la transnacional Mitsubishi en Barcelona, cuya planta había sido tomada en señal de protesta contra el despido ilegal de 135 trabajadores.





Este caso se suma a una larga lista de atentados contra la revolución y el socialismo; Ese antagonismo entre el Estado y la revolución que se ve reflejado en estos ataques contra la clase trabajadora, así como los recientes ataques contra comunidades Yukpa para defender los intereses de las transnacionales del carbón o el Sicariato ganadero que permanentemente diezma a los campesinos que luchan por la tierra.

Para tener una idea de los: “Eslabones en la cadena de la represión contra los trabajadores en Venezuela”

Démosle entonces una justa respuesta revolucionaria:

Organicémonos, coordinemos desde abajo, desde las bases, desde las células, desde lo pequeño y cotidiano para poder dar una verdadera respuesta revolucionaria cuando tod@s así lo acordemos; que si bien esto se debe hacer cuando las condiciones sean las más propicias, sin duda esto debe hacerse pronto y cuanto antes se haga, tanto mejor:

Para que de una vez por todas abolamos revolucionariamente el Estado y su desorden para sustituirlo por confederaciones de federaciones de obreros, de campesinos, de estudiantes, de consejos comunales, etc…

Construyamos pues esos organismos del poder popular que puedan rebasar al Estado; Esa es la tarea urgente revolucionaria, para que dejemos de soñar con el socialismo, para que despertemos y lo materialicemos; tomando de una vez por todas los medios de producción y las tierras en manos de quienes la trabajan, para ponerlos a producir autogestionariamente para que la riqueza social que tod@s producimos colectivamente finalmente nos beneficie a tod@s por igual, organizando así la sociedad, la producción y la distribución horizontalmente, organizándola para la justicia, la igualdad y la libertad, organizándola para la vida, para el socialismo, no para preservar la explotación del capitalismo.

Al Camarada Chávez:



Exhortamos al Camarada subversivo infiltrado en miraflores: Chávez, que mientras exista verticalidad y Estado, aproveche la circunstancia y haga justicia sobre este y sobre todos los otros casos de atentados contra la revolución.



Que “imponga” esa “justicia”, que representa la venganza tardía de la cárcel, no solo a los que ejecutaron las órdenes sino también a quienes irresponsablemente las impartieron, esos jerarcas que siempre se salvan o que a lo sumo, en su evidente y grosera condición de privilegiados, les dan cómoda “casa por cárcel” (lo que demuele esa farsa del Estado de que todos somos “iguales ante la ley”: No lo somos)

Lo invitamos camarada a que aproveche y consiga que ese sistema judicial corrupto (para el cual no hubo golpe y solo existen los ladrones de gallinas), encarcele a los asesinos del pueblo, aproveche y enciérrelos antes de que las fuerzas de la revolución, la razón y el progreso demuelan de una vez por todas todos los muros de todas las prisiones; incluida esa prisión que está afuera de las cárceles y donde tod@s permanecemos (por ahora) condenados.

Tomemos todo el poder para el pueblo
Colectivicemos los medios de producción
Hagamos la revolución.