sábado, 22 de agosto de 2009

Libertad Para Gabriel Uzcátegui (y Honor para Sacco y Vanzetti)



Los anarquistas gritamos y soñamos: Libertad, mientras los burgueses, esos carceleros de la sociedad, apenas y se llenan la boca con esta palabra se atragantan con la espina.



Libertad para Gabriel Uzcátegui; libertad para Lina Ron; libertad para todos los presos de todas las prisiones; libertad para el genero humano, prisionero de la sociedad capitalista, prisionero de la explotación, prisionero de la avaricia, de la ignorancia y los prejuicios...



Una vez más se fragua una condena política, la condena de los poderosos contra los oprimidos; estos que nos condenan a la esclavitud agazapada del trabajo asalariado, esos que nos condenan al hambre y a la pobreza; una vez más condenan a los que se revelan ante tanta injusticia.



Ayer, los medios comunitarios libres y alternativos, el movimiento popular y algunos anarquistas revolucionarios marchamos por la libertad de Gabriel Uzcátegui; Una nueva víctima de la condena política; una nueva victima del Estado, de los burócratas y de la burguesía...



Ayer marchamos por este camarada revolucionario así como en agosto de 1927 el proletariado del mundo entero se movilizaba por la libertad de los anarquistas Sacco y Vanzetti.



“Nunca tuve conocimiento, nunca escuché, ni siquiera encontré en la lectura de la historia algo tan cruel, algo tan parecido a este tribunal. Después de siete años de proceso aún se nos tiene como culpables. Y esa gente sensible fue llamada hoy, al igual que nosotros, ante este tribunal. Sé que va a ser una condena entre dos clases sociales, entre la clase de los desposeídos y la de los ricos, que siempre van a estar en un constante conflicto. Fraternizamos con la humanidad a través de libros, escritos y documentos. Ellos persiguen al pueblo, lo tiranizan lo asesinan. Pretendemos educar al pueblo. Ellos intentan engendrar un abismo entre nosotros y otros grupos sociales que nos odian. Es por esto que hoy me encuentro sentado en este banco, porque pertenezco a la clase de los reprimidos y dominados.”




Esas fueron las palabras de Nicola Sacco en 1927...



A las 0:19 del 23 de agosto de 1927 Sacco era oficialmente declarado muerto”



“Pero el nombre de Sacco ha de vivir cuando el señor fiscal y sus huesos sean polvo dispersado por el tiempo. Cuando nuestro nombre y el suyo, vuestras leyes, vuestras instituciones y vuestro falso dios sean solo un vago recuerdo de un tiempo maldito en que el hombre era el lobo del hombre” B. Vanzetti.



A los veintisiete minutos del 23 de agosto de 1927 se certificaba oficialmente la muerte de Vanzetti.

A Sacco y a Vanzetti se les condenó a muerte, acusados de un crimen que no cometieron, cuando la verdad es que se les asesinaba por anarquistas y por sus posiciones políticas. La condena del Estado y de la burguesía no fue contra ellos, era contra la revolución social y la anarquía. De igual modo la condena contra Gabriel Uzcátegui fue una condena contra Avila TV y su irreverencia revolucionaria, contra la comunicación popular y el peligro que esta representa a la hegemonía comunicacional, contra los medios comunitarios que tanto temen los poderosos.

Así se acusó a Gabriel Uzcátegui de agredir a 12 personas, óigase bien, a doce personas según El Nazional:

“La investigación se originó por los hechos del jueves 13 de agosto, cuando un grupo de 12 periodistas de la Cadena Capriles resultó golpeado y agredido por supuestos afectos al oficialismo.”



Los curioso es que el ataque lo originan actores políticos violentos, que marchaban como tales y no como periodistas de la Cadena Capriles; lo curioso es que el ataque ocurre frente a Ávila TV, donde fueron estos camorreros a buscar camorra (y la encontraron); lo curioso es que sus heridas valgan más que las nuestras; lo curioso es que ni para repartir coñazos sirven, tiran la piedra y esconden la mano, buscan pelea y luego se van a lloriquear y a hacerse las victimas...

Lo que no es tan curioso, sino cotidiano, es que mediante la “magia” del cine, los artilugios de los medios comerciales y sus artes manipuladoras, una vez más, los agredidos se trasformaron en agresores...

“Ahora tengo que decir que soy inocente de todas estas cosas; que no sólo he luchado toda mi vida para desterrar los crímenes que la ley oficial y la moral oficial condenan, sino también para desterrar los crímenes que la ley y la moral santifican: la explotación y la opresión del hombre por el hombre. Y si hay alguna razón por la que yo estoy en la sala como reo, si hay alguna razón por la que usted va a condenarme es esa y no otra” B. Vanzetti.



Es indignante ver como los que asediaron una embajada, los que en sus arrebatos de malcriadez, ignorancia, prejuicios y odios rompían los carros con sus banderitas, los que declaraban arrogantes y prepotentes “que tendrían que comerse los cables y las alfombras” pues no les entraría ni luz ni agua, esos que atentaron contra la vida de mujeres y niños y todos los vimos en vivo y directo, ni siquiera son imputados moralmente.



Es indignante que el sicariato de la oligarquía haya asesinado a más de doscientos campesinos por defender la ley de tierras y nada, es indignante ver al palangrista de Federico (la tuya) Ravel enfermar a la sociedad a diario y nada, es indignante ver al mafioso de Zuloaga traficar con carros y nada, ver a ese señor Zooloaga, taxidermista del horror, pasearse por el mundo asesinando animales en peligro de extinción por el puro placer de matar, solo para satisfacer su infinita sed de sangre para rodearse de un tétrico zoológico de animales disecados y que el Estado lo que haga es velar por sus privilegios y “exquisitos” placeres de cruel degustador de hemoglobina. Es indignante, pero no es de extrañar; pues para eso es que existen las leyes y el Estado



Como anarquista, no los quiero ver presos, solo deseo ver sus privilegios destruidos y a todas las cárceles y sus muros finalmente derribados por los piquetes del verdadero progreso...

Ayer nos movilizamos por la libertad de Gabriel, fuimos a la Fiscalía y a la asamblea nacional. Cumplimos nuestros objetivos. Gracias a la movilización popular, hoy liberaron a Gabriel Uzcátigui; ahora solo falta liberar al resto de la humanidad de las cadenas que la oprimen.