domingo, 20 de julio de 2008

19 07 1936 :: Un Pueblo en Armas :: La revolución Española



“A las cuatro de la madrugada del 19 de julio de 1936 vio cómo se alzaban las primeras barricadas y oyó las cientos de sirenas fabriles que avisaban de la sublevación militar. Después vinieron los disparos, los cláxones que rimaban “CNT, CNT, CNT”, el asalto de una iglesia y las primeras quemas de dinero. Como un torrente desbordado la revolución se ponía en marcha. En su cauce se encontraba el quinceañero Diego Camacho que al caer le noche de ese día, en plena fiesta revolucionaria, se durmió plácidamente. Cuando despertó pudo contemplar la metamorfosis revolucionaria. No sólo en los medios de producción inmediatamente controlados por los comités de fábricas, o en una ciudad dominada por múltiples barricadas, sino en la mentalidad de la gente. Pocos días después pertenecía al grupo anarquista “Orto” y era uno de los miles de barceloneses que construían una nueva sociedad.”



Tomado de la introducción que hace José Luis Gutiérrez Molina al Libro de Abel Paz (Diego Camacho) “Durruti en la Revolución Española”.

En España, en 1936, ante el inminente avance de la izquierda y tras el triunfo electoral del Frente Popular, la derecha no vio otro remedio que el de dar un golpe de Estado.



Así como el golpe patronal del 11 de abril del 2002 encontró una respuesta popular el 13 de abril que barrió a los fascistas; igualmente el pueblo español respondía vigorosa y colectivamente al golpe militar…

A diferencia nuestra que esperamos dos días para dar una respuesta colectiva, la respuesta del pueblo español fue inmediata; En algunos sitios los militares logran sus objetivos, pero en otros no, como Barcelona por ejemplo, donde para ese mismo día en la tarde lo que se estaba desencadenando era una autentica revolución social…

A diferencia de nosotros, que en el 2002 barrimos a los fascistas para restituir el hilo constitucional y por lo tanto la “democracia” burguesa; Los obreros españoles lucharon y barrieron a los militares fascistas e iniciaron la construcción de un nuevo mundo, acabando con todas las estructuras del poder, aboliendo todas las formas de dominación, explotación y jerarquía, quemando el dinero y los títulos de propiedad y colectivizando los campos y las fábricas…

Fue como un 27 de febrero en cuanto a lo explosivo, colectivo y espontáneo; solo que muchísimo más conciente, pues en lugar de ir por lo que el mismo pueblo produce y le es negado, el pueblo español fue mucho más allá y se hizo no de la producción, sino de los medios de producción, colectivizándolos y construyendo nuevas relaciones de producción: sin jefes, sin explotadores, sin explotados.

Al igual que nuestro 11 de abril, los Fascistas en España subestimaron al pueblo y no contaron con su respuesta.

Al igual que nuestro 13 de abril, algunos soldados, hijos del pueblo, no siguieron las órdenes del alto mando militar…

En la España de 1936 los jefes militares se creían que “En cuanto oigan el tronar de los cañones, la chusma correrá como conejos…”

“¿La Chusma? Unos Guardias de Asalto, que daban ya expresivas muestras de ruptura de la disciplina, mezclados con los obreros de la CNT y de la FAI, conforman una fuerza de guerrilla urbana que determinará los resultados de la lucha. A Estas fuerzas se unían los grupos del POUM –Ten desarmados como los de la CNT-, los activistas de la UGT, y después, los más decididos militantes de la Ezquerra Republicana de Catalunya, éstos bien armados por la Generalitat. Todo este conglomerado humano, que ante el peligro hacía abstracción de sus diferencias ideológicas, era el que formaba la avanzadilla para detener la maquinaria militar que proclamaba a su paso el Estado de Guerra” Abel Paz “Durruti el la Revolución española”

En la España de 1936 el triunfo sobre los militares fue producto de la cooperación de las distintas izquierdas, lo mismo que lo había sido meses antes el triunfo electoral del Frente popular.

La cooperación, esa cosa que es más consistente que el sectarismo y la competencia para cualquier ideología de izquierda, la cooperación, verdadera fuente impulsora de la vida y la evolución, la cooperación, esa que hizo posible el triunfo popular de julio de 1936, es la que hará posible el triunfo de la humanidad sobre la derecha, el fascismo y el capitalismo.



Como anarquistas debemos entender que el sectarismo divide y debilita a la izquierda; En cambio la unidad en la diversidad y la cooperación, basándonos en nuestras similitudes para vencer las diferencias; nos fortalece.

Es por ello que como anarquistas acompañamos el proceso revolucionario Bolivariano. Sin abandonar nuestras ideas, pero haciendo causa común con el indómito pueblo bolivariano para derrotar al capitalismo.

Los anarquistas venezolanos tenemos que entender que ese nivel de conciencia alcanzado por el proletariado Español que hizo que ante el golpe militar estos deseasen, en lugar de restituir el hilo constitucional, hacerle una revolución a los fascistas, solo fue posible tras años de propaganda, lucha y organización anarquista.

Ese nivel de conciencia del proletariado español solo fue posible porque los anarquistas españoles se mezclaron con el pueblo, con los obreros, con las clases explotadas.

De hecho provenían de allí, los anarquistas españoles eran hijos del pueblo, no eran teóricos exquisitos, ni filósofos con desprecio por las masas populares, ni punkis aburguesados y esnobistas jugando a una moda consumista aislados de la realidad.



En el libro de Abel Paz, cuando nos habla de los años previos a la revolución española y del paso de Durruti por Francia, nos dibuja un anarquismo francés enfrascado en recovecos teóricos y filosóficos sobre la revolución rusa, aislado de las masa populares y sumamente distantes de una revolución es su propio país.

“Ni Durruti ni Ascaso, más hombres de acción que teóricos, querían perderse en el laberinto de las conjeturas y los “posibles”. Lo que estaba en juego era la idea misma de revolución y ellos tenían todo su pensamiento y actividades comprometidos en España…”

“Cuanto mayor sea la influencia de los anarquistas en una revolución, esa revolución será más libertaria. En consecuencia, en ellos dominaba la idea de que en vez de cruzarse de brazos y encerrarse en una polémica sin fin, lo que importaba era desarrollar al máximo la capacidad revolucionaria de las clases explotadas por el capital y el Estado. Esas clases explotadas eran las que, a través de la subversión, estaban llamadas a trastocar el andamiaje económico, político y social del sistema dominante. Sólo de ellas dependían las nuevas formas de organización social y política que pondrían surgir de ese naufragio. Para los anarquistas, su función era servir de detonadores a situaciones que llegadas a explosivas sólo les faltaba la cerilla para provocar el estallido. Dicho en otros términos: Por la acción continuada, pasar de la teoría a la práctica. La práctica revolucionaria sería, de tal modo, la mejor escuela de la teoría revolucionaria” Abel Paz “Durruti el la Revolución española”



Mezclados con ese pueblo rebelde, insumiso y cimarrón que aspira cambios, inventa formas y hace propuestas, allí es que debemos estar los anarquistas venezolanos. Como protagonistas y actores, no como observadores y evaluadores; No desde esa postura cómoda del que permanece aislado y desde un rincón critica con los brazos cruzados al que intenta hacer algo.

Articulando redes de resistencia, difundiendo el ideal, defendiendo las conquistas populares y luchando por otras conquistas concretas, allí es que debemos estar, junto a esos movimientos sociales autónomos y revolucionarios, poseedores de un fuerte talante libertario, (a veces conciente, otras inconciente y natural), con ellos es que debemos estar los anarquistas venezolanos…

Solo así, mezclándonos con los hijos del pueblo e impulsando una sólida organización anarquista, (como la que existía en España para esos años de revolución social) es que será posible un auténtico cambio…



Que la próxima vez que a los fascistas se les ocurra hacerse del poder por estas tierras la respuesta que encuentren sea muchísimo más viril y enérgica que la del 13 de abril, una respuesta que arrase con la opresión y la dominación, una respuesta que transforme radicalmente la sociedad, una respuesta que no deje al poder en pie, para que más nunca exista un explotador ni un explotado.