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miércoles, 7 de marzo de 2007

LA REVOLUCIÓN AUTO-ORGANIZADA.


La revolución bolivariana es única. Es diferente a cualquier otra experiencia anterior, por lo que cualquier intento de evaluarla según parámetros teóricos preestablecidos está destinado al fracaso.

La revolución no es de un grupo de ministros ni de partidos políticos, no es de los que tratan de dirigirla, ni es de Chávez, es del que participa y es de ella misma. La revolución, es como un solo organismo interconectado con todas sus partes y con una conciencia propia, como una colonia de hormigas, como la naturaleza, como la vida...


No me quisiera imaginar una colonia de hormigas, en la que la exploradora tenga que esperar a que le llegue la autorización debidamente sellada, con los timbres fiscales correspondientes y las firmas de la reina, el presidente, el comisionado, y el subsecretario, para avisar a las demás que encontró un picnic...



Afortunadamente para las hormigas, el comportamiento de la colonia es autoorganizado, todas toman sus propias decisiones y las conductas al retroalimentarse generan el comportamiento global de la colonia, altamente sincronizado y con una inteligencia colectiva superior al de la hormiga individual...

La reina no manda a las obreras, solo es su madre. El nombre de reina se lo habrá puesto algún biólogo con ideas preconcebidas de arquetipos monárquicos. Las hormigas no tienen jerarquías, solo tienen tareas diferentes y son un ejemplo de apoyo mutuo y autoorganización, con un grado de eficiencia tal que algunos biólogos analizan a la colonia globalmente como un todo y la evalúan como un nueva género: el de los super organismos.


El pueblo organizado, al igual que una colonia de hormigas, va probando, ensayando y tanteando, sin aferrarse a doctrinas, amoldándose y cambiando según los requerimientos del entorno y en la búsqueda constante de la satisfacción de sus necesidades.

En todas las revoluciones ha hecho falta un alto consumo de energía en la forma de inversión en la organización de ejércitos, construcción de una infraestructura burocrática, creación de leyes y grandes esfuerzos represivos, por parte de la reacción o de las nuevas elites triunfantes de la revolución, para poder acallar el afán libertario autoorganizado y espontáneo de los pueblos.



Las revoluciones en la medida en que son espontáneas, son autoorganizadas. En la medida en que se originen de un mayor estado de desorden, donde el sistema tiene una mayor cantidad de “grados de libertad”, en esa misma medida se alcanzan mayores niveles de autoorganización, el sistema es más flexible y por lo tanto es más estable y habrá costado un mínimo de energía. ¿Y que es el poder popular, sino eso mismo, un autoorden social?



Sin embargo para alcanzar un orden similar artificialmente, controlando las variables, costaría una gran cantidad de energía. De allí el gran esfuerzo que tienen que hacer los antirrevolucionarios o las nuevas elites triunfantes, para controlar o revertir un proceso espontáneo.



Para enfrentar un entorno caótico se requiere de un sistema caótico, para hacerlo más flexible y para que sea capaz de retroalimentarse y de tomar decisiones sobre los problemas (impredecibles) a medida que se presentan.

La naturaleza y en general nuestro entorno esta regido por el caos, así como la evolución. Somos producto del caos y en él nos desenvolvemos; por lo que nuestro organismo es caótico y por lo que seria deseable que nuestra sociedad se organizara también de una manera caótica.

Tanto los electrocardiogramas como los encefalogramas exhiben comportamientos caóticos, y cuando no lo hacen son señal de alguna deficiencia grave. El encefalograma de un enfermo de mal de parkinson muestra un comportamiento más monótono, menos caótico, casi predecible, que se traduce en una serie de espasmos musculares incontrolables que imposibilitan un movimiento fluido.

La Revolución bolivariana potencia el poder popular, el cuál exhibe los elementos de una sociedad flexible que se amolda al caos.

Los pensadores libertarios desde los tiempos de Proudhon, “opusieron el orden inmanente, surgido de la vida misma de la sociedad, de la actividad humana y del trabajo, al orden trascendente, externo, impuesto desde afuera por la fuerza física, económica o intelectual. El primero, que no es sólo el único auténtico sino también el único sólido y duradero, supone la supresión del segundo, falaz y esencialmente inestable. En esta oposición se basa la aparente paradoja proudhoniana: La libertad no es la hija del orden, sino su madre.” (Angel J. Cappelletti. “La Ideología Anarquista”)

La paradoja de Proudhon, quizás era una paradoja para el momento en que fue enunciada, pero a los ojos de la teoría del caos y desde un punto de vista matemático, no encierra nada paradójico, sino por el contrario una gran verdad:

En los sistemas complejos, que siguen dinámicas no lineales (como una sociedad por ejemplo), mientras más grados de libertad posea el sistema, mayores son los niveles de autoorganización alcanzados.

Así mismo una sociedad horizontal y sin jerarquías muestra elementos de una geometría fractal (los fractales son una pequeña parte del estudio del caos, y son cuerpos de la naturaleza cuya geometría infinita la lógica euclidiana no puede medir).



Una sociedad basada en el poder popular y en la democracia directa es “autosemejante” y “autocontenida”, al ser un sistema federal que crece de abajo hacia arriba, organizada en colectivos, que tienen representantes, que a distintos niveles (local, regional, nacional e internacional) son solo voceros del colectivo, forman parte de este, son intercambiables y no se diferencian del resto.

Kropotkin, formado en las disciplinas científicas y como buen positivista de su tiempo, estaba convencido de que la teoría de la evolución de las especies de Darwin constituía la culminación de la ciencia moderna, sin embargo no le daba la interpretación, que capitalistas, fascistas y neoliberales le daban, justificando la opresión de los débiles por los fuertes. Él, en cambio, se adelantaba a la visión que desde la teoría del caos se le da a la evolución y a la biología contemporánea, donde la cooperación es la verdadera fuerza impulsora del proceso evolutivo, mucho más que la competencia.

Los organismos unicelulares más primitivos se reproducían por división celular, luego y acelerando los procesos evolutivos, entra a escena la reproducción sexual, donde dos organismos cooperan para crear otro nuevo aumentando la probabilidad de que ocurran mutaciones.

Luego estos organismos, se autoorganizan en sistemas más complejos basados nuevamente en la cooperación, primero colonias, luego organismos pluricelulares (como nosotros) alcanzándose altos niveles de sofisticación.

Estos organismos complejos, a su vez, siguen una evolución conjunta, interconectada y nuevamente basada en la cooperación. La vaca se come el pasto que ha abonado con sus propias heces; en su estomago, colonias de bacterias que son simbióticas con la vaca, descomponen la celulosa y la convierten en compuestos asimilables para ella.

En general el equilibrio ecológico se debe a que todos los organismos están interrelacionados y su evolución ha sido conjunta, todos cooperan de alguna forma y se necesitan mutuamente.

Emulemos pues la naturaleza en nuestra forma de organizarnos: Así como ésta va del organismo unicelular, a las colonias de bacterias, luego a los organismos pluricelulares, llegando a los sistemas interdependientes interconectados como la selva amazónica (icrementándose la complejidad a punta de cooperación); organicémonos libremente y en condición de iguales, en federaciones que crezcan de abajo hacia arriba, que vayan de lo local a lo global, que se relacionen según la moral del apoyo mutuo, sustituyendo la competencia por la cooperación, para crear una nueva sociedad más justa, sin clases, sin distinciones ni jerarquías...


PROFUNDICEMOS LA REVOLUCIÓN: DEMOCRACIA DIRECTA, SOCIALISMO LIBERTARIO Y AUTOGESTIÓN.

martes, 6 de marzo de 2007

Socialismo del siglo XXI: De nosotros depende


El nuevo socialismo no es el de los funcionarios, el de los burócratas o el de los gobernantes. El nuevo socialismo es el del pueblo. Este nuevo socialismo lo tenemos que inventar y construir nosotros mismos en cada comunidad, en cada movimiento, en cada colectivo, en cada círculo y en cada célula; nadie lo puede hacer por nosotros.

La liberación de los pueblos solo será posible a través de su acción colectiva. ¡Ya hemos despertado, ahora es tiempo de que actuemos!

El socialismo del siglo pasado fue el socialismo de Estado, el socialismo autoritario. El nuevo socialismo es el del poder popular, el de las organizaciones horizontales, es el de la autogestión, el socialismo libertario.

Construyamos una sociedad que no de cabida a la explotación del hombre por el hombre, una sociedad sin relaciones de poder ni de dominación entre las personas, una sociedad sin explotadores ni explotados, sin gobernantes ni gobernados...

“No habrá pobres ni ricos, ni esclavos ni dueños, ni poderosos ni desdeñados, sino hermanos que sin descender la frente se traten de bis a bis, de quien a quien”
Ezequiel Zamora

Debemos organizarnos en nuestras comunidades, vencer la apatía y abarcar todas esas estructuras que se están flexibilizando para permitir la participación popular.



Activemos y hagamos efectivas herramientas como los consejos comunales, los bancos comunales, las empresas de producción social, los núcleos de desarrollo endógeno, etc; Que solo el pueblo organizado y presionando podrá derrotar al capitalismo y trascender al mismo tiempo este rígido marco que es el Estado (estructura basada en la dominación y principal garante y legitimador del capitalismo y de la explotación).

Solo desbordando con nuestra acción colectiva y organizada estas estructuras que se han abierto para la participación, podremos construir un orden mucho mas justo, dinámico, eficiente y flexible, que emane de la sociedad misma y que no le sea ajena a esta, para que podamos avanzar de la democracia participativa a la soñada y por venir democracia directa, para que finalmente todo el poder sea del pueblo y mas nunca lo deleguemos en nadie.

El nuevo socialismo solo lo podemos construir nosotros, ejerciendo la democracia directamente en asambleas populares, que se interconecten con otras como si fuesen redes, en confederaciones horizontales que vallan de lo local a lo regional y de allí a lo nacional e internacional, sustituyendo la competencia por la cooperación, basándonos en la moral del apoyo mutuo, construyendo ese tejido social que es una estructura flexible e inteligente, un orden mucho mas estable y justo al que es imposible darle un golpe de Estado, pues el poder no se encuentra localizado en una institución, sino que esta diluido en todos nosotros, todos lo ejercemos directamente.

Cuando todo el poder sea efectivamente del pueblo ya nadie más nunca nos lo podrá arrebatar.

Hagamos presión social para la conquista de cada vez más reivindicaciones y para avanzar hacia el nuevo socialismo, hacia el socialismo del siglo XXI, desatemos los poderes creativos del pueblo, avancemos hacia el socialismo libertario, la democracia directa y la autogestión.



El nuevo socialismo lo tenemos que construir nosotros.
La revolución está en tus manos.

lunes, 5 de marzo de 2007

El Estado holográfico


El Estado siempre había sido el garante del capital, y de los privilegios de la clase dominante tanto local como internacional. Sin embargo hoy en día las corporaciones multinacionales son tan poderosas, que empiezan a percibir a los Estados locales como un estorbo a sus planes, ya no los necesitan…

Entonces las naciones mas poderosas, recomiendan a las demás disolver sus propios Estados, sin embargo ellos (como los estados unidos C.A por ejemplo) si fortalecen los suyos y su aparato militar, para garantizar así la dominación y aplastar cualquier disidencia tanto interna como externa y poder así abrirle el paso a sus consorcios, corporaciones y empresas transnacionales.

Esas potencies promueven una globalización artificiosa muy alejada del ideal libertario de un mundo unido, solidario, igualitario y diverso…

La solución entonces no es fortalecer un Estado rígido para poder hacerles frente, sino fortalecer el poder popular, es decir crear un “Estado holográfico”.

Un Estado fuerte, rígido y jerárquico solo garantiza los privilegios de las clases dominantes, sin ser necesariamente garantía de una oposición a los planes de las transnacionales imperialistas.

Además por su carácter jerárquico esta limitado por la inteligencia del líder, y por ser un sistema rígido es sumamente inestable y como un cristal es fácil de destruir…

El poder popular en cambio, como es un sistema horizontal y autoorganizado se mueve en función de los intereses colectivos, que surgen como un reflejo natural de los intereses de los individuos, asi que nunca se vende por el poder internacional.

Un sistema horizontal y federativo cuenta con miles de cabezas e ideas autónomas, que son capaces de envolver los problemas desde diferentes perspectivas, no se jerarquizan opciones ni soluciones, solo se retroalimentan naturalmente las que demuestran ser mas eficientes llegándose a soluciones mas rápidas y novedosas que en los sistemas jerárquicos y centralistas en los que uno solo es el que decide.

Un sistema horizontal es mucho más estable porque es flexible y diverso. Los sistemas jerárquicos en cambio son tan estables como una pirámide de naipes invertida, se acaba con el líder y listo, todo lo demás se desmorona…

Apostemos entonces por un Estado holográfico…



Los hologramas son imagines tridimensionales generadas con rayos láser. Estas imagines tienen la característica especial de que cada parte contiene la información del todo.

A diferencia de una foto tradicional, que si la rompes tienes dos trozos de la imagen, en un holograma al romperlo no se pierde la imagen original, sino que obtienes dos imagines iguales pero de menor definición. La imagen entera esta contenida en cada parte del holograma y entre todas se construye una sola imagen de tres dimensiones. (las de las tarjetas de crédito no son exactamente hologramas)

Emulemos a la naturaleza, así como los seres vivos contienen en el núcleo de cada una de sus células (en el ADN) la información de todo el individuo, construyamos pues el poder popular, creemos el “Estado holográfico”, uno que este contenido en todos nosotros, que no se encuentre localizado en un solo punto, sino que este en todas partes, para que nosotros mismos seamos el Estado, uno mas eficiente y estable, uno que ni siquiera merezca el nombre de Estado; uno que vele por nuestros verdaderos intereses…


CHÁVEZ NO PUEDE ESTAR EN TODAS PARTES

NOSOTROS SÍ: ¡ORGANÍZATE!


¡CONSOLIDEMOS EL PODER POPULAR!